domingo, 1 de julio de 2018

Las mujeres y las fotos II




Tuvimos ocasión de analizar las diferentes reacciones de hombres y mujeres ante un catálogo de fotos. Volvemos al tema ahora, pero esta vez no se trata del otro sexo, sino de los bebés. Un estudio científico publicado en una revista respetable ("Individual differences in the effects of baby images on attitudes toward getting married", de los profesores Lord, Holland y Hill), indica que las reacciones de hombres y mujeres ante la foto de un bebé sonriente difieren enormemente: a ellas les entran ganas de casarse para parir uno por salva sea la parte, a ellos no. Es más, y esto lo digo yo, si supieran lo que sabemos los lectores de este blog, les entrarían ganas de salir corriendo.

Pero, un momento... resulta que, en efecto, ¡ese es uno de los resultados del estudio! Vean este gráfico, que procede del mencionado artículo:


Se explica por sí solo: ellas reducen el número de años que quieren esperar antes de casarse después de ver a un bebé sonriendo, es decir, se ponen a ovular como locas, pero ellos aumentan el tiempo de espera deseado. 

La madre naturaleza es sabia, pero muy hija de puta, ¿verdad?

viernes, 1 de junio de 2018

Simone de Beauvoir about women




Traemos aquí unas observaciones de esta pensadora francesa (El segundo sexo):
La inestabilidad es un rasgo notable de su organismo en general; entre otras cosas, en el hombre hay estabilidad en el metabolismo del calcio, mientras la mujer fija mucho menos las sales de calcio, que elimina durante las reglas y los embarazos; parece ser que, en lo tocante al calcio, los ovarios ejercen una acción catabólica; esta inestabilidad provoca desórdenes en los ovarios y en el tiroides, que está más desarrollado en ella que en el hombre: y la irregularidad de las secreciones endocrinas reacciona sobre el sistema nervioso vegetativo; el control nervioso y muscular está imperfectamente asegurado. Esta falta de estabilidad y de control afecta a su emotividad, directamente ligada a las variaciones vasculares: palpitaciones, rubor, etc., razón por la cual están sujetas a manifestaciones convulsivas: lágrimas, risas locas, crisis nerviosas.
Se ve que muchos de estos rasgos provienen igualmente de la subordinaci6n de la mujer a la especie. He ahí la conclusion más chocante de este examen: de todas las hembras mamíferas, ella es la más profundamente alienada y la que más violentamente rechaza esta alienación; en ninguna de ellas es más imperiosa ni más difícilmente aceptada la esclavización del organismo a la función reproductora: crisis de pubertad y de menopausia, «maldición mensual, largo y a menudo difícil embarazo, parto doloroso y en ocasiones peligroso, enfermedades, accidentes, son características de la hembra humana: diríase que su destino se hace tanto más penoso cuanto más se rebela ella contra el mismo al afirmarse como individuo.
Si se la compara con el macho, este aparece como un ser infinitamente privilegiado: su existencia genital no contraría su vida personal, que se desarrolla de manera continua, sin crisis, y, generalmente, sin accidentes. Por término medio, las mujeres viven más tiempo, pero están enfermas con mucha mayor frecuencia y hay numerosos períodos durante los cuales no disponen de sí mismas.
Qué panorama ¿verdad? ¿Alguien cree realmente que estas criaturas son igualmente productivas que un hombre en cualquier tarea que no exija esfuerzo físico? ¿Se puede convivir mucho tiempo con uno de estos animales? 

martes, 1 de mayo de 2018

Las mujeres son más agresivas



Las mujeres son más agresivas, sí, si consideramos la frecuencia de las agresiones. El estudio más completo sobre violencia doméstica da fe de ello (28,3% de parejas en las que la mujer ha agredido a su pareja frente a un 21,6% de casos en los que lo ha hecho el hombre).

Pero hay más evidencia chocante: la agresión entre parejas es simétrica, el daño es asimétrico. A continuación, algunas referencias.
The cumulative empirical evidence, mostly presented by family violence scholars, supports gender symmetry of violence in intimate relationships . Family violence surveys in the USA (the first was conducted in 1975 and the second in 1985) (Gelles & Straus, 1988; Straus et al., 2006) and other studies (e.g., Anderson, 2002; Kessler, Molnar, Feurer, & Appelbaum, 2001; Mccarroll, Ursano, Fan, & Newby, 2004; Williams & Frieze, 2005) demonstrated that approximately half the cases of partner violence were mutual, and the rest divided equally between men and women.
Findings indicate gender symmetry also in the etiological aspect. For instance, dominance by one partner (either man or woman) increases the probability of violence (Kirn & Clifton, 2003 ; Straus, 2008a, 2008b; Sugihara & Warner, 2002 ).
Moreover, it appears that only a small percentage of partner viole nce cases involve male dominance and female degradation (Gelles & Straus, 1988; Kantor & Straus, 1990; Straus, 1991). The assumption that female violence is associated with selfdefense was found to be true only in a small number of incidents (Carrado et al., 1996; Cascardi & Vivian, 1995; Dekeseredy, Saunders, Schwartz , & Shahid , 1997; Eisikovits & Buchbinder, 2000; Felson & Messner, 1998; Pearson, 1997).


Además, la violencia entre parejas de mujeres es mayor que entre parejas de hombres. Vean:
The study of same-sex couples' violence provides an opportunity to examine the feminist scholars' argument that men, rather than women, are the main cause of the problem. This perspective indicates that removing the man from the equation could produce violence-free relationships. Studies of partner violence among lesbian couples did not support this argument. For instance, a study of violence among same-sex couples (Bologna, Waterman, ,& Dawson, 1987) showed that violence rates among women were not only high (56%) but were higher than violence rates among men (25%). 
A study of women in lesbian relationships, who had previously experienced heterosexual relationships (Lie et al., 1991), indicated that violence rates in their lesbian relationships (45% physical violence, 64% verbal violence) were higher than in their heterosexual relationships (34% physical violence, 55.1% verbal violence). It follows that partner violence exists in relationships from which men are absent, which undermines the argument that men, and not women, are the main cause of the problem.





domingo, 1 de abril de 2018

Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto




La "ideología de género", aunque habría que llamarlo "industria del género", abre los informativos, día sí y día no, con un caso de lo que llaman "violencia machista", pero ocultan mucha información, sobre esos mismos casos y sobre otros que se silencian.

El pasado año veintinueve hombres murieron a manos de sus parejas femeninas. ¿Alguien lo sabía? Pero hay muchos más casos de violencia doméstica: agresiones de padres y madres a hijos, de hijos a padres y madres, etc. ¿Forman parte del mismo problema o son mundos aparte?


sábado, 3 de marzo de 2018

Helena Cronin about women... ¡otra vez!



Esta es la segunda vez que traemos a Helena Cronin (profesora de Filosofía de la Ciencia en la London School of Economics) aquí, y merece la pena. Leímos cosas de ella en uno de nuestros "ellas confiesan", de 2008 nada menos. Vean ahora el vídeo enlazado arriba, con subtítulos en español, sobre feminismo y biología.



También les dejo aquí una transcripción a la entrevista que le hizo el botarate Eduardo (ahora Eduard) Punset para su programa Redes (pueden ver el vídeo completo del programa sobre este párrafo). Por ejemplo, cuando Punset pregunta por qué las mujeres han ganado en belleza a lo largo del proceso evolutivo, Cronin responde esto:
Desde el punto de vista de la evolución, podemos pensar en una respuesta inmediata: es porque ha habido una gran selección entre las mujeres basada en la belleza... [que] es un indicador de su salud y fertilidad. 
La selección natural ha dado al hombre el gusto por la belleza femenina porque indica todo tipo de cosas relativas a sus cualidades como pareja. El prototipo femenino “diábolo”, mujer de cintura estrecha con cadera, esta forma de cintura y luego la cadera se conoce como la proporción cintura-cadera, y la ideal es distinta para una mujer que para un hombre. Para una mujer es 0,7, de modo que la cintura estándar son 60 cm y 90 cm para las caderas. Los hombres tienen una proporción de 0,9 entre la cintura y la cadera. Y resulta que esta medida es la que los hombres consideran más bella, y las mujeres también. Esas mujeres son las más fértiles, las que tienen los partos más fáciles, etc., etc., y la razón por la que hay una conexión entre las dos son sus niveles de hormonas, su mezcla de hormonas, el nivel de hormonas que moldea su cuerpo. 
Pero hay más diferencias entre hombres y mujeres:
Hay diferencias en cuanto a las aptitudes, el gusto, el temperamento y lo que yo llamo “las colas” de la distribución. Y lo voy a explicar muy brevemente. Si pensamos en las diferencias principales en cuanto a las aptitudes, por ejemplo, los hombres son muy buenos en todo lo relativo a la rotación espacial tridimensional, son muy buenos en mecánica intuitiva, en ingeniería intuitiva. Las mujeres son mucho mejores en lenguas. Esto en cuanto a las diferencias de talentos. Las diferencias en cuanto a los gustos se basan fundamentalmente en que a los hombres les gustan las cosas y a las mujeres, las personas. Ésta es la gran diferencia en cuanto a los gustos. La diferencia de temperamentos radica en que los hombres son conscientes de su posición social, asumen riesgos, les gusta presumir, son perseverantes, oportunistas, son muy competitivos. Las mujeres destacan mucho menos en todas estas cosas. Esto en lo que se refiere a las tres primeras diferencias. La cuarta es muy curiosa, y es aquella de la que la gente no se da cuenta... las colas de la distribución...
... si pensamos en las diferencias para cualquier característica que nos interese, si pensamos en las diferencias entre lo máximo y lo mínimo, lo mejor y lo peor, para las mujeres viene a ser lo mismo, no hay grandes diferencias. En cambio, para los hombres las diferencias pueden ser enormes. Hay muchos hombres que se sitúan en lo peor para algunas características, y muchos en lo mejor para otras. La forma en que yo veo todo esto es que entre los hombres hay más necios pero también más Premios Nobel y esto nos da una visión de lo distintos que son los hombres y las mujeres. De modo que es muy importante darse cuenta de que cuando la gente dice -y esto vale tanto para la política, como para el mercado laboral o la educación- “pero si la diferencia media entre hombres y mujeres no es muy grande. Las medias están muy cerca, las curvas también son muy parecidas, entonces, por qué son siempre hombres los que dirigen el mundo, los que están en los puestos más altos de las empresas, los que son directores generales, presidentes... y son los dueños de todo y las mujeres todavía no están ahí y las medias no son muy distintas...”. Cuando las supuestas feministas se quejan de que los hombres están en los puestos más altos, y dicen que si los hombres están ahí es porque hay machismo, nunca explican por qué también son los hombres los que están en la parte más baja del escalafón. Si lo entendemos como parte de la “distribución de las colas”, entonces entenderemos que no tiene nada que ver con el machismo sino que tiene que ver con esta gran diferencia entre hombres y mujeres, y cómo se distribuyen estadísticamente en todas esas áreas en las que hombres y mujeres son distintos.



miércoles, 28 de febrero de 2018

La píldora roja



Les traigo hoy aquí noticia sobre el documental "La píldora roja", de la cineasta canadiense Cassie Jaye (con subtítulos en español), que nos habla de los abusos que sufren los hombres en Estados Unidos a causa de leyes discriminatorias (de género). Como no podía ser menos, la película ha sido saboteada por grupos feministas en varios países, pero no han podido evitar que se exhiba. La distribuidora Neflix se niega a ofrecerla en su portal de contenidos, y así lo notificó a la directora mediante una carta. No dejen de verla pronto porque harán todo lo posible por hacerla desaparecer.

viernes, 2 de febrero de 2018

Claire Francis about woman



Claire Francis es el pseudónimo que adoptan los denunciantes anónimos que destapan fraudes en el mundo académico, que son muchos (los fraudes). Es increíble que las revistas científicas no exijan la entrega de los códigos y los datos que hay detrás de todo artículo que se publica. Debe haber pánico generalizado a mirar atrás, empezar a tirar de la manta y encontrar un panorama de engaños generalizados. Las mujeres no son ajenas a esta corrupción, es más, apostaría a que son las grandes protagonistas.


La manipulación sexual de los hombres para firmar artículos se combina a veces con el fraude en solitario para dar fama y posición a muchas "científicas". Un caso de denuncia, en este caso no anónima, de una de estas caraduras es el que señala a una tal Susana González, bióloga de éxito que ha trepado a las alturas del mundo de la investigación subvencionada, adquiriendo prestigio y dinero. Al parecer la criatura se inventaba los datos de sus artículos de más impacto, y habrá que ver de qué más. El caso es que la revista afectada por el timo, Nature Communications, se la tragó doblada. Ha tenido que ser un pupilo suyo, un tal Antonio Herrera Merchán, despechado, saqueado o puteado, no lo sabemos -porque los torpes periodistas que han publicado la noticia no lo han averiguado-, el que ha denunciado "desde dentro" las prácticas de la pájara. 

A la tal Susana se le ha retirado la subvención de 1,8 millones de euros, y sus artículos científicos falsos cual moneda de madera, tras lo cual la presunta científica se reintegra a su plaza de funcionaria en el CSIC para pedir seguidamente una baja (esto, señores, es España). Ya quisiera tal castigo el pobre  denunciante Antonio Herrera, que no ha quedado desprestigiado como su agresora, pero que vaga como alma en pena sin encontrar empleo.

Un mensaje para todas las pájaras que se hacen pasar por científicas: tanto yo como los lectores de este blog sabemos lo que sois y lo que hacéis, sabemos que firmáis trabajos a los que no habéis aportado nada creativo, que os encamáis con quien haga falta, conocemos vuestro complejo de inferioridad y vuestro resentimiento, y os tenemos vigiladas.



lunes, 1 de enero de 2018

Citas a granel VI



Dar a las mujeres motivos para excusar sus faltas es el medio más seguro para hacérselas cometer.
Mme. Rolland

Lo único que una mujer no olvida de un hombre al que ya no ama son los favores que ella le ha hecho.
Jean de la Bruyère

La esencia de feminidad radica en el hecho de que un ser sienta plenamente realizado su destino cuando entrega su persona a otra persona. Todo lo demás que la mujer hace o es, tiene un carácter adjetivo y derivado.
Ortega y Gasset

Toda mujer tiene su fortuna entre las piernas.
Honoré de Balzac

La frivolidad es, a pesar de todo, lo más serio del carácter de las mujeres.
Henri de Régnier

Las mujeres se dan a sí mismas cuando ya no consiguen venderse.
Georges Elogozy

Hay mujeres de talento, pero ninguna tiene esta vena de locura que se llama genialidad.
Simone de Beauvoir

La mujer es un Gruyère: sin sus agujeros no sería nada.
Bernard Emmanuel

Dios creó al hombre antes que a la mujer para que él tuviera tiempo de decir algo.
Jean Rigaux

viernes, 1 de diciembre de 2017

El cuento chino de la discriminación



Sabemos que las mujeres no solo no están discriminadas en el ámbito laboral, sino que disfrutan de todo tipo de privilegios, algunos legales, y otros consuetudinarios. Es más, cuando la selección de personal depende de mujeres, ¡sí se observa una discriminación contra las candidatas femeninas! 

Un nuevo estudio dirigido por Michael Hiscox, de la Universidad de Harvard, vuelve a desmontar la farsa de la discriminación laboral, en este caso con datos del sector público australiano. La idea comúnmente aceptada es que las mujeres son discriminadas al ser contratadas. Muy bien. ¿Y si elimináramos el sexo y cualquier indicativo del mismo en los curricula de los candidatos a un puesto? Sería una alternativa interesante a las cuotas de género ¿no? Si las mujeres son efectivamente discriminadas por su sexo, tras la medida debería observarse que se contrata a más mujeres, ¿sí? Pues no. El efecto observado de una medida de ocultación como ese es ¡justo el contrario!

Si el curriculum lleva el nombre de un hombre, la probabilidad de ser llamado a una entrevista de trabajo se reduce un 3,2%, pero si se añade el nombre de una mujer la probabilidad se reduce en un 2,9%. ¡Los discriminados son los hombres! El experimento resultó un "fracaso", e inmediatamente dieron marcha atrás y volvieron a los curricula con sexo. 

En Australia, como en todas partes, el número de empleadas públicas supera de largo al de hombres, pero en los puestos de dirección los hombres superan en número a las mujeres. Al parecer esto es lo que les escuece de verdad. Pero la causa está en que ellas son menos productivas, simplemente. No se dedican al 100% al trabajo, y mucho menos cuando han tenido un hijo, probablemente debido a una especialización del trabajo en el seno de la pareja (Becker). Una explicación complementaria es que ellas son menos capaces en puestos de responsabilidad, que requieren un carácter más agresivo y competitivo y probablemente más inteligencia, atributos (ambos) que las adornan menos.



Se sabe además que ellas prefieren en general empleos estables y con flexibilidad de horarios (para poder adaptar el trabajo remunerado al verdadero centro de sus vidas: el trabajo reproductivo), mientras que ellos prefieren trabajos con mayores ingresos. Por sí solo esto explica buena parte de las diferencias salariales.

Pero hay más... ya que nos ponemos a hacer comparaciones entre grupos heterogéneos, "descubriendo" diferencias... ¿por qué limitarnos a los hombres y las mujeres? Resulta que los gays ganan menos que los  heterosexuales y las lesbianas más que las heterosexuales.

¿Más? Pues más: "Ellos tienen más tendencia a definir el éxito según el nivel de sus ingresos y  logros profesionales, ellas generalmente ponen más énfasis en la calidad de sus relaciones familiares y comunitarias".  Dicho de otra forma: ellas persiguen objetivos distintos. ¿Por qué fijarse entonces en las diferencias salariales?

Y sobre la discriminación salarial... qué podemos decir. Traemos aquí la famosa entrevista de una presentadora "feminista" a Jordan Peterson. A partir del minuto seis empiezan a hablar del tema, y Peterson trata de explicar por qué es necesario un análisis multifactorial para comprender la llamada "brecha salarial" entre hombres y mujeres:


Por cierto, sobre el tono general de esa entrevista, no dejen de leer esto.

Ya sabemos que la causa principal de las diferencias salariales entre sexos son los hijos. Se produce una especialización en el seno de la pareja: ellas dedican más tiempo al cuidado de los hijos, y ellos al trabajo fuera de casa. Este estudio reciente presenta nuevas evidencias, aunque se sabe desde hace mucho. Un gráfico elocuente les ahorrará tener que leerlo:



¿Un ejemplo de "brecha salarial" claramente discriminatoria? Lo hay, pero contra los hombres: los modelos de pasarela masculinos cobran 14 veces menos que sus contrapartes femeninas. Y la causa no puede estar en la diferencia de "talento"...


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Los hombres tienen cerebros más grandes, y mayor inteligencia



Lo del título ya lo sabíamos, por el artículo de Helmuth Nyborg que comentamos aquí, y por el que fue perseguido con saña. Pero otro estudio insiste en el tema y encuentra lo mismo. Se trata de "Sex differences in brain size and general intelligence", hecho público en mayo de 2017, y cuyos heroicos autores son Dimitri van der Linden, Curtis S. Dunkel y Guy Madison. Por si lo prohíben, dejo un enlace directo al texto aquí.

Como en el caso de Nyborg, estos investigadores han medido con modernos escaners el volumen de 896 cerebros, si bien ahora se trata de personas vivas, de entre 22 y 37 años, a las que se les hizo además un test de inteligencia. 

Los autores encontraron que el cociente de inteligencia (IQ) de los hombres es cuatro puntos superior al de las mujeres en promedio, y la causa está en que los hombres tienen cerebros más grandes. Los hombres tienen cerebros de 1,2 litros de volumen en promedio, frente a 1 litro de las mujeres. El área de la superficie del cortex cerebral -la zona donde radica el pensamiento y las acciones conscientes- es de 1850 centímetros cuadrados en los hombres, frente a 1630 centímetros cuadrados en las mujeres. Tanto en hombres como en mujeres se observa una correlación entre el tamaño del cerebro y el cociente de inteligencia. 

Las féminas no han tardado en responder con el rollo de siempre: que en los test ellas sacan mejores notas en las pruebas de memoria, o que tienen mayores habilidades relacionadas con el lenguaje (no el matemático, por cierto). 

lunes, 2 de octubre de 2017

No es la cultura, ¡son los genes!


En resumen, un reciente estudio del profesor Shmuel Pietrokovski y el doctor Moran Gershoni del Weizmann Institute’s Molecular Genetics Department concluye que cerca de 6.500 genes humanos codificadores de proteínas reaccionan de forma diferente en el sexo masculino y femenino. Esto es otra prueba más de la falsedad del dogma según el cual las diferencias entre hombres y mujeres es producto de la cultura, y no de la biología o la naturaleza. Pueden leer la noticia aquí.

Las proteínas se fabrican a partir de la información contenida en determinados genes, pero se hace de forma diferente en hombres y mujeres, y esto explica por qué la reacción a algunos medicamentos o la prevalencia de ciertas enfermedades difieren en un sexo y otro. Hombres y mujeres han evolucionado de forma separada, pero interconectada.

Por ejemplo, los genes que se expresan en o controlan la formación muscular lo hacen con mayor intensidad en los hombres, mientras que los genes que se expresan en o controlan la acumulación de grasas lo hacen más intensamente en las mujeres.

Vamos a ver otro ejemplo. El 15% de las parejas que intentan tener hijos resultan ser infértiles. Esto es chocante, desde un punto de vista evolutivo, por el siguiente motivo: si la razón es genética, la propia evolución debería haber eliminado a los individuos con propensión a la infertilidad. Pero Pietrokovski and Gershoni han descubierto que los genes que afectan negativamente a la formación de esperma se manifiestan solo en hombres. Por tanto, las mujeres pueden llevarlos y transmitirlos, siendo normalmente fértiles. Cuando esto ocurre el mecanismo de selección natural se vuelve menos efectivo, y más aún si el gen nocivo se manifiesta solo en los hombres, como es el caso de la infertilidad masculina. Una hipótesis explicativa, ya formulada en 1930, apunta a que las mujeres producen pocos óvulos, pero los hombres mucho esperma, por lo que es más importante para la supervivencia de la especie que haya más mujeres fértiles que hombres. Por consiguiente, la evolución puede ser menos exigente con la eliminación de los genes nocivos que se manifiestan en los hombres. Vamos, que Pietrokovski and Gershoni han descubierto la calvicie.

Otro caso curioso es el de un gen relacionado con la asimilación de calcio, muy activo en mujeres jóvenes, y que protege sus corazones. Cuando las mujeres entran en la menopausia el gen deja de manifestarse y esto suele causar problemas de corazón y osteoporosis. Parece que hay otro gen que se manifiesta fundamentalmente en las mujeres y afecta a sus cerebros, protegiéndolas del Parkinson (una enfermedad que tiene más prevalencia en hombres). Lo mismo con otro gen que afecta al hígado y explica el diferente metabolismo de los fármacos en hombres y mujeres.

El genoma, concluyen los autores, es básicamente el mismo, pero este se manifiesta o actúa de forma diferente en cada sexo, y sobre todo, por el mecanismo descrito, estas manifestaciones diferenciadas están relacionadas paradójicamente con determinadas enfermedades o discapacidades, que son transmitidas gracias a esa diferenciación. Los autores hablan de "co-evolución" de hombres y mujeres. Por tanto, no debe sorprendernos tanto que nosotros seamos humanos (esto sí, culturalmente hablando) y ellas no.


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